Archivo mensual: noviembre 2013

Mi momento Walter White

Llevo la mitad de mi vida lidiando con la migraña. Empezó a manifestarse cerca de los doce años, y ahora a mis 24 estoy decidida a ponerle un alto. Basta. Me cansé. #NiUnaMás.

La migraña con aura representa una incapacidad ambulante. Va y viene. Aparece, ataca con todo su poder demoledor y desaparece sin dejar rastro. Me acompañó en mi etapa de estudiante, en mi vida laboral y por supuesto en viajes (el inolvidable paseo por el castillo de Chapultepec, ese día de sol por el cañón del Sumidero en Chiapas, o en aquel viaje de negocios al DF). No tengo la menor intención de que siga siendo parte de mi vida, mucho menos que se convierta en una limitante.

En días recientes, tras el séptimo cuadro migrañoso del año, supe que era momento de verificar que todo estuviera bien al interior de mi cabeza.

Imagen

¿Y si algo no anda bien?

Aunque las probabilidades son muy bajas, en algunos casos las migrañas recurrentes pueden ser síntomas de un problema mayor.

Para descartar este escenario, lo más adecuado fue someterme a una tomografía y pedir la valoración de un neurólogo. Estando ahí en el aparato, el único personaje con el que pude sentirme identificada fue con Walter Hartwell White -con quién más-.

Paréntesis. Hasta ese momento, creo que no me había puesto a pensar en qué pasaría si verdaderamente hubiera un problema grave adentro de mi cerebro. Todos estamos expuestos a ello. Conocemos historias trágicas -reales o de ficción- que empiezan así, con análisis de rutina que se vuelven el inicio de una tortuosa carrera contra el tiempo, llena de hospitales, doctores, operaciones, viajes imprevistos, deseos de última voluntad, etcétera. Quizás era ir muy lejos, pero por un segundo me imaginé protagonizando una historia de ese tipo.

La luz al final del túnel

Confieso que exhalé muy fuerte cuando supe que todo estaba bien, y el neurólogo confirmaba que en mi cabeza no había ningún inconveniente, y que lo mío no era más que una migraña moderada que habrá que controlar con medicación y algunos sacrificios (no más café ni chocolate por el momento… sacrificios, al fin y al cabo).

Y pues sí. Fueron las mejores noticias que podría esperar. Puedo continuar con el curso habitual de mi vida y si todo va bien, en lo sucesivo los episodios de migraña serán cada vez menos. De por sí, después de los 30 años ya son mucho menos frecuentes. Así que llevo las de ganar. Un día me voy a poner a mano con todas las tazas de café y los chocolates que no consumiré en estos tiempos, ya verán.

Un poco de información, ¿qué es eso de la migraña con aura?

La migraña con aura es el c-c-c-combo breaker de las cefaleas. Cada persona lo experimenta en diferentes formas e intensidades. En un episodio típico mío, además del intenso dolor de cabeza, sucede más o menos lo siguiente:

  • Afectación visual. Mi campo de visión se vuelve incompleto. Es como cuando te acaban de tomar una foto con flash, o viste el sol o un foco y no puedes ver una parte de la imagen. Así pero no se quita. Ves los rostros a la mitad. Está de más decir que se vuelve imposible leer en esas condiciones.
  • Afectación del tacto. El segundo síntoma es el entumecimiento en las manos, labios, parte de la cara, lengua y/o paladar. Es sensación de hormigueo y sensibilidad distorsionada (siento malestar con el solo hecho de recordar los síntomas para describirlos).
  • Afectación del habla. Este síntoma es EL HORROR, pero por fortuna no siempre aparece. Es el más desesperante porque de pronto no puedo hablar. Algo pasa en mi cerebro que no soy capaz de conectar la mente con la boca para articular palabras. Lejos de ser chistoso, es como de película de miedo porque lo que intento decir suena como a un dialecto raro.
  • Náuseas y más náuseas. Las náuseas encuentran un nuevo significado con la migraña. Pueden durar por horas, levantarme si logré dormir, perdurar hasta el día siguiente, y hacerme vaciar el estómago hasta sacar el alma.

Este post va dedicado a todos los que me han enviado ánimos, cariños y buenos deseos de recuperación cuando me he sentido mal. ¡Gracias infinitas!

Imagen

Anuncios
Categorías: Vida DIaria | Etiquetas: , , | 7 comentarios

Reencuentro con el mar

i.

Hace un año y medio que no veía la playa. Mis plantas de los pies se emocionaron con el cosquilleo de la arena. Tuve que desentumecer mis pasos antes de llegar al borde del agua. Esquivar cangrejos. El zodiaco dice que los cangrejos y yo nos llevamos bien. Sentí una descarga eléctrica con el primer oleaje en los tobillos. Oleaje en los tobillos. Oleaje en los tobillos. Ya me acostumbré al agua fría.

ii.

Tanto tiempo había pasado y el rugir oceánico seguía siendo familiar. Los nubarrones que amenazaban nuestras expectativas se disiparon lo suficiente. Cuando uno va al mar espera encontrarlo acompañado de un sol brillante, y ese sol que imaginábamos se entretejió con las nubes de tonos pastel. Cayó un poco de lluvia. Gotas dulces, gotas saladas.

iii.

Nadamos en paralelo a la orilla. Nadar debería ser la terapia de bienestar por excelencia. Tal vez lo sea, como todo aquello que nos recuerda a nuestro origen.  Si no, ¿cómo explicar la plenitud que se siente al flotar? Hay todo un mecanismo de liberación vinculado al flote. Flotar es desprenderse de todo, incluso del piso. Soltar. Dejar. Ceder. Confiar. Cuánto trabajo nos cuesta.

iv.

El atardecer dura el doble si se mira desde la playa. Instalados en el palco de arena, la cadencia del tiempo se desacelera. No estamos acostumbrados al transitar paulatino de las cosas. Aquí nuestro tiempo se estira, o esa es la percepción. Más bien sincronizamos nuestros sentidos al ritmo universal. La pregunta es: ¿dónde se pone el astro durante la puesta del sol?

Image

Categorías: Viajes | Etiquetas: , , , , , , | 5 comentarios

Teatro, lluvia y títeres

Image

Hasta pasados mis veintes me hice al hábito de asistir al teatro. Ciertamente había visto obras infantiles cuando era pequeña, llevada por mis papás, e incluso había ido a alguna obra ya mayor, pero con muy poca frecuencia. Tuve que re-descubrir ese gusto, comenzar con algunas probaditas teatrales, encontrar presentaciones de muy variada calidad, para finalmente hacerme asistente regular.

De acuerdo a la Encuesta Nacional de Hábitos, Prácticas y Consumos Culturales de 2010, realizada por Conaculta, la distancia que existe entre el consumo de teatro y el de cine a nivel nacional, es avasallante: mientras un 75% de los encuestados dijo haber ido a al cine, apenas un 32% ha ido a ver alguna obra de teatro. Puede consultar los resultados de esta encuesta aquí.

En este panorama entran en juego cuestiones como es el costo de una entrada. Aunque a decir verdad las distancias en este sentido se han acortado bastante. El cine ronda los 70 pesos en salas convencionales, y se eleva en salas  Imax, 3D, 4D, VIP y las demás variantes existentes. El teatro, dependiendo del foro y del tamaño de la producción, puede ir de los 60 a los 150, o incluso más, con puestas en escena más elaboradas. Algunas presentaciones son gratuitas cuando se montan en la calle o en el marco de algún festival, pero es difícil que las personas se enteren oportunamente, sobre todo si se mantienen al margen de lo que a teatro se refiere.

Otro factor que influye en este fenómeno es el potencial comercial que tienen los materiales audiovisuales -acudir al cine, comprar el vaso de la película, adquirir el dvd, el videojuego, etc-. El teatro no llega a adaptarse a ese grado de mercantilización, pero incluso eso es parte de su encanto: es efímero, tiene su propia temporalidad, no se le puede capturar ni prestar como una película; en todo caso, se puede recomendar.

Y precisamente por la posibilidad de recomendar obras, comparto algunas de las últimas puestas en escena que he visto. Dos de ellas siguen en cartelera y no las puede dejar pasar. (Si está en etapa de re-descubrir el teatro tapatío, se llevará una grata sorpresa).

Lluvia Implacable

Imagine salir del teatro con la sensación de que acaba de ver una película policiaca, cuando en realidad vio un montaje con solo dos actores en escena y un par de sillas como escenografía. De ese tamaño es la experiencia de Lluvia Implacable, gracias al talento de Javier Lacroix y Mauricio Cedeño. Esta fantástica obra la vi en el marco de la pasada Muestra Estatal de Teatro, y actualmente se presenta jueves y viernes a las 20:30 hrs, en el Teatro Experimental, hasta el 13 de diciembre. Muy recomendable.

Image

Ángel de Papel 

Con la ya conocida magia de la compañía Luna Morena, Ángel de Papel es una de sus más nuevas producciones. Trata sobre la conmovedora historia de Clara, una mujer que encuentra y adopta a un delicado ángel al que invita a visitar su mundo de papel. Chicos y grandes pueden disfrutar de esta obra que combina títeres y actores sobre un escenario de cartón y periódico. Se presenta los sábados de noviembre a las 17:00 hrs en el Teatro Guadalajara del IMSS.

Image

Sololoy 

Valiéndose de muñecos, juguetes y otros objetos, Sololoy hace una reflexión sobre la pobreza y los niños de la calle, con la narración de una anciana que comparte sus experiencias de la infancia. Sololoy es una producción de la compañía Microscopía Teatro y se presentó en el Estudio Diana, en el marco del Festival Internacional de Títeres de Guadalajara. (Foto: Yorch Gómez).

Image

Luna, en los ojos de mi padre 

Luna es una niña indígena. Su papá es periodista y no tiene trabajo, entonces decide emigrar en busca de mejores oportunidades hacia un país donde hablan un idioma extraño. La adaptación es lenta, pero su voluntad puede contra todo. Luna, en los ojos de mi padre es un espectáculo de títeres, acróbatas, música y juegos de luz y sombra, montado por la compañía canadiense Théatre Motus que cerró el Festín de los Muñecos. Mire aquí el video de un fragmento de la obra y maravíllese.

Image

Para cerrar, comparto el enlace a esta edición del Deshoras Podcast #175, producido en septiembre por Tania Ochoa (@robotania), en donde platica sobre diferentes foros y espacios para ver teatro en Guadalajara. ¡Que lo disfrutes!

Categorías: Teatro | Etiquetas: , , , , , | 5 comentarios

Blog de WordPress.com.