Bicicletas

Una güera en el FICM 2013

Me vine a Morelia para la semana del Festival de Cine. Decidí aprovechar la facilidad que me da mi empleo de trabajar desde cualquier lugar que cuente con conexión a internet (benditas dinámicas laborales del siglo XXI). Mi estancia comenzó el sábado y se extenderá hasta el domingo siguiente, para completar un total de 9 días de trabajo habitual combinado con festivaleo intenso.

Llegar a Morelia desde Guadalajara es relativamente fácil. Incluso encontrar hospedaje cerca del centro (donde se concentra la mayor parte de la actividad del festival) es sencillo si se hace con suficiente tiempo. Lo difícil al llegar aquí es encontrar boletos para las funciones que uno quiere. Es cierto, la compra se puede hacer en línea, pero justo por eso se agotan tan rápido.

Mientras tanto, en mi primer fin de semana alcancé a ver tres funciones. Aquí un breve comentario de cada una.

Suzanne

Esta película formó parte de la Semana de la Crítica del Festival de Cannes. Suzanne es una chica francesa que crece con su hermana Maria, bajo el cuidado de su padre viudo. La vida de Suzanne es un ejemplo del dicho “árbol que nace torcido jamás su tronco endereza”, y tras un embarazo adolescente, Suzanne está empeñada en seguir un camino con una metida de pata tras otra. Eso nos recuerda que algunas personas nunca cambian. Dirigida por Katell Quillévéré.

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Paraíso

Cuando un gordito se enamora de una gordita (¡Conapreeeed!), y de parte de uno ellos surge la iniciativa de comenzar una dieta, las posibilidades son: a) los dos bajan de peso, b) los dos rompen la dieta y ninguno baja de peso, c) uno de los dos baja y el otro no, lo que provoca nuevos problemas en la relación. En Paraíso sucede la opción c, y a ella se suma una mudanza desde Satélite hasta el D.F. con sus consecuentes complicaciones en la vida diaria de esta singular pareja. Es un largometraje mexicano en competencia, realizado bajo la dirección de Mariana Chenillo.

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Crepúsculo

Voy a confesar lo que me pasó con esta película (que nada tiene que ver con la saga de vampiros): entré sin saber nada de ella, sin ningún background, y creí es que se trataba de una producción actual ambientada en los 40’s y que reproducía a la perfección el estilo del cine de oro mexicano. Después me di cuenta de que realmente era una película del siglo pasado, concretamente de 1944. Con todo y la confusión, disfruté mucho las sobreactuaciones y los diálogos dramáticos y cursis propios de la época. Esta cinta, dirigida por Julio Bracho, se proyectó como parte del homenaje al 40 aniversario luctuoso del actor mexicano Arturo de Córdova.

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Y no solo hay cine…

El encanto de los festivales se extiende mucho más allá de los calendarios de funciones y actividades: está estrechamente relacionado con los lugares donde se llevan a cabo. No quiero herir susceptibilidades, así que no pondré aquí ejemplos de ciudades a donde no me gustaría ir ni siquiera para asistir a un bonito festival, pero sí debo decir que Morelia se disfruta por su maravilloso Centro Histórico, sus edificios de cantera rosa, y la limpieza que se ve en el primer cuadro de la capital michoacana. Además, este domingo descubrí la Ciclovía, que es el proyecto equivalente a la Vía RecreActiva de Guadalajara.

Entre el Jardín de las Rosas, el Museo de los Dulces (donde probé la tradicional nieve de pasta, elaborada con leche, azúcar y canela), y los portales en todo el perímetro de la Plaza Principal, transcurrirán mis próximos días. Estoy jugando a ser una moreliana más viviendo el FICM. Y hasta ahora, no podría sentirme más afortunada.

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P.D. Gracias a Alex por acompañarme en el inicio de esta aventura.

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De frutos deshidratados, panes integrales y bicimáquinas

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Cuando me empecé a interesar por los huertos urbanos, apenas hace poco tiempo, no me imaginaba que ese tema medular me llevaría a conocer un abanico de cuestiones relacionadas a los cultivos caseros. No se trata solo de elegir una maceta y una semilla para sembrar: se piensa en la composición de la tierra, en el tipo de cultivo y su compatibilidad con las plantas vecinas; se toman en cuenta las fases de la luna, la humedad del ambiente y las horas de sol; se pone atención en los alimentos orgánicos y el contraste con los alimentos procesados, en la preparación y la conservación de los víveres; se reflexiona sobre el comercio justo, la economía local, la competencia desequilibrada y los pequeños productores,

El sábado, -justo el día previo a la conmemoración del Día del Maíz-, asistí a un Tianguis Orgánico realizado con los esfuerzos conjuntos de Senderos Crea-Activos, Panadería Mony Cake y el Proyecto Comunitario Tzenzontle, Además de la venta de productos naturales, se impartieron tres talleres gratuitos y se hizo una demostración del proyecto Bicimáquinas.

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En el Taller de Pan Integral nos enseñaron cómo elaborar bollos con champiñones y acelgas, haciendo hincapié en el uso de ingredientes orgánicos. (Sé que en un sentido estricto, hablar de “alimentos orgánicos” pierde sentido en tanto que todo lo que comemos es, invariablemente, orgánico. Sin embargo el significado otorgado a este término se aclara con más profundidad en la entrada anterior de este blog).

Un rato después de observar el modo de preparación, pudimos probar los panecitos recién salidos del horno.

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El segundo taller fue sobre Deshidratación de Frutos y estuvo a cargo del Proyecto Tzenzontle. Este capítulo arrojó luz sobre varios puntos: la deshidratación es una alternativa para la conservación de alimentos, ayuda a mantener las propiedades y el sabor de los vegetales para ser usados en otro momento y es una forma de aprovechar las energías al alcance de todos, como el sol y el viento. Además la manufactura del deshidratador es muy sencilla; se puede hacer en casa o adquirir uno hecho con materiales de reutilización, directamente con Tzenzontle.

En el tercer taller aprendimos a hacer una Composta Casera, con los desechos orgánicos que generamos cotidianamente en la cocina. Conocimos la clasificación de productos frescos/verdes y secos/cafés, la colocación de los residuos a manera de capas, los aceleradores, y todo el proceso para convertir la basura orgánica en tierra fértil. Este taller forma parte de una serie de sesiones sobre cultivos caseros y huertos urbanos. Si desea más información al respecto, puede contactar a Senderos Crea-Activos.

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El proyecto Bicimáquinas expuso dos de los modelos que no pueden faltar en su cocina: la Bicilicuadora y la Bicimolino. Bueno, quizás usted que me lee y yo tenemos la fortuna de contar con energía eléctrica en el hogar; pero las comunidades que no cuentan con ese servicio, o las personas que deciden disminuir su consumo energético pueden elegir entre estos electrodomésticos activados con pedales: Bicilavadora, Bicibomba, Bicidesgranador, o las más específicas: Bicidespulpadora de café y la Bicicascadora de nueces.

Aproveché el Tianguis Orgánico para comprar algunas plántulas, que ya están instaladas en casa. Esperaremos algunos meses para poder probar una ensalada salida de mi jardín. Por lo pronto, mi huertito ya tiene: yerbabuena, albahaca, orégano, menta, lechuga romana, betabel, jitomate, cilantro y brócoli. Les dejo unas fotitos:

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¡Saludos!

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Ecotour: pedaleando hacia el consumo responsable

Es difícil llegar a un acuerdo sobre lo que significa hablar de productos orgánicos. Cada quién tiene una definición así cómo cada cuál tiene un proceso específico para su preparación o cultivo. En esencia, según he llegado a entender, se considera producto orgánico aquel al que no se le han agregado agentes químicos artificiales ni semillas genéticamente alteradas, ni procesos invasivos. El resultado es un producto de lo más puro y natural, casi silvestre, que conserva todas sus propiedades nutritivas y por lo tanto, es más recomendable para el consumo humano.

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Esto lo aprendí el fin de semana durante el Ecotour, un recorrido en bicicleta organizado por el colectivo “Ecotapatío“, que nos mostró cuán afortunada es la ciudad de Guadalajara por la variedad de lugares que comercializan alimentos orgánicos: desde semillas, vegetales, miel, panes y galletas, huevo, pollo, mermeladas, café y chocolates, hasta productos no comestibles como jabones, cremas, lociones y más.

Un factor importante que conviene resaltar al respecto de los productos orgánicos es el hecho de que la mayoría proviene de productores locales, por lo tanto, al elegir estos productos se refuerza la economía de los pequeños productores, en lugar de privilegiar a los grandes corporativos. Consumir productos orgánicos tiene entonces implicaciones positivas en nuestro organismo, pero también en la economía local.

El Ecotour agrupó a una veintena de curiosos, de varias nacionalidades, -algunos neófitos en el tema, como yo- y nos llevó a conocer varios puntos clave para el consumidor responsable: entre tiendas, restaurantes, huertos comunitarios y una casa ciclista (al hacer click en el nombre de cada lugar serás redireccionado a su página de Facebook, donde encontrarás dirección y teléfonos).

Finca Riveroll. Café y chocolate orgánico en el Andador Coronilla. Para tomar ahí o para llevar.

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Panadería Pablito. Pan, vegetales, pollo, huevo, brotes y semillas para huertos en casa.

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El País de las Maravillas. Una pequeña cafetería que además vende productos organicos, infusiones, humus, jabones, etc.

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Casa Ciclista. ¿Por qué visitar una casa ciclista en un tour de productos orgánicos? Mario, uno de los guías, explicaba que suelen crearse vínculos entre nuestros hábitos de consumo, nuestras formas de transportarnos, nuestra visión del mundo. Yo pienso: al igual que los cultivos orgánicos, la bicicleta tampoco requiere de agentes químicos, ni aditivos, y su uso no genera desechos dañinos para el ambiente.

Un dato curioso: esta Casa Ciclista (que pertenece al colectivo GDL en Bici) recibe turistas ciclistas provenientes de distintas partes del mundo, a los que les provee de un lugar para dormir y servicios básicos para pernoctar y continuar con su viaje.

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Huertos Urbanos Santa Tere. Hicimos una parada en el Parque José Clemente Orozco para ver de cerca los huertos comunitarios que fueron impulsados por el proyecto Mejor Santa Tere. En la foto se ve parte del grupo descansando en el pasto, y a la derecha las milpas, ¡bastante crecidas!

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Sentido Común. En este punto degustamos algunos de los productos que tienen a la venta: mermeladas, miel, pan orgánico, verduras al vapor, chicharrón de soya, agua de alfalfa.

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Ecotienda. Muy surtida. Aquí puedes encontrar plantas de hojas aromáticas, todo tipo de comestibles orgánicos y productos naturistas. Nosotros visitamos la sucursal de Morelos, pero la foto es de la tienda de Chapalita.

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Señor Sol. Nuestra parada final fue el restaurante El Señor Sol, donde probamos dos deliciosos platillos vegetarianos: pozole y pacholas, acompañados con agua fresca de yerbabuena.

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El colectivo Ecotapatío busca hacer más fácil la ubicación de aquellos negocios que distribuyen productos orgánicos y de productores locales. Además del Ecotour (que ojalá sea el primero de muchos) está preparando una revista que nos acercará aún más a la oferta de consumibles orgánicos en la ZMG. Esperamos tener noticias pronto.

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