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De frutos deshidratados, panes integrales y bicimáquinas

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Cuando me empecé a interesar por los huertos urbanos, apenas hace poco tiempo, no me imaginaba que ese tema medular me llevaría a conocer un abanico de cuestiones relacionadas a los cultivos caseros. No se trata solo de elegir una maceta y una semilla para sembrar: se piensa en la composición de la tierra, en el tipo de cultivo y su compatibilidad con las plantas vecinas; se toman en cuenta las fases de la luna, la humedad del ambiente y las horas de sol; se pone atención en los alimentos orgánicos y el contraste con los alimentos procesados, en la preparación y la conservación de los víveres; se reflexiona sobre el comercio justo, la economía local, la competencia desequilibrada y los pequeños productores,

El sábado, -justo el día previo a la conmemoración del Día del Maíz-, asistí a un Tianguis Orgánico realizado con los esfuerzos conjuntos de Senderos Crea-Activos, Panadería Mony Cake y el Proyecto Comunitario Tzenzontle, Además de la venta de productos naturales, se impartieron tres talleres gratuitos y se hizo una demostración del proyecto Bicimáquinas.

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En el Taller de Pan Integral nos enseñaron cómo elaborar bollos con champiñones y acelgas, haciendo hincapié en el uso de ingredientes orgánicos. (Sé que en un sentido estricto, hablar de “alimentos orgánicos” pierde sentido en tanto que todo lo que comemos es, invariablemente, orgánico. Sin embargo el significado otorgado a este término se aclara con más profundidad en la entrada anterior de este blog).

Un rato después de observar el modo de preparación, pudimos probar los panecitos recién salidos del horno.

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El segundo taller fue sobre Deshidratación de Frutos y estuvo a cargo del Proyecto Tzenzontle. Este capítulo arrojó luz sobre varios puntos: la deshidratación es una alternativa para la conservación de alimentos, ayuda a mantener las propiedades y el sabor de los vegetales para ser usados en otro momento y es una forma de aprovechar las energías al alcance de todos, como el sol y el viento. Además la manufactura del deshidratador es muy sencilla; se puede hacer en casa o adquirir uno hecho con materiales de reutilización, directamente con Tzenzontle.

En el tercer taller aprendimos a hacer una Composta Casera, con los desechos orgánicos que generamos cotidianamente en la cocina. Conocimos la clasificación de productos frescos/verdes y secos/cafés, la colocación de los residuos a manera de capas, los aceleradores, y todo el proceso para convertir la basura orgánica en tierra fértil. Este taller forma parte de una serie de sesiones sobre cultivos caseros y huertos urbanos. Si desea más información al respecto, puede contactar a Senderos Crea-Activos.

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El proyecto Bicimáquinas expuso dos de los modelos que no pueden faltar en su cocina: la Bicilicuadora y la Bicimolino. Bueno, quizás usted que me lee y yo tenemos la fortuna de contar con energía eléctrica en el hogar; pero las comunidades que no cuentan con ese servicio, o las personas que deciden disminuir su consumo energético pueden elegir entre estos electrodomésticos activados con pedales: Bicilavadora, Bicibomba, Bicidesgranador, o las más específicas: Bicidespulpadora de café y la Bicicascadora de nueces.

Aproveché el Tianguis Orgánico para comprar algunas plántulas, que ya están instaladas en casa. Esperaremos algunos meses para poder probar una ensalada salida de mi jardín. Por lo pronto, mi huertito ya tiene: yerbabuena, albahaca, orégano, menta, lechuga romana, betabel, jitomate, cilantro y brócoli. Les dejo unas fotitos:

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¡Saludos!

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Mi próximo reto: un huerto urbano

Esta entrada tiene mas preguntas que respuestas, porque justo estoy en la búsqueda de saber más sobre el arte de los huertos urbanos. Agradeceré consejos y fuentes de información que puedan servirme en el camino.

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No sé cuándo fue la primera vez que escuché el término “huerto urbano“, pero imagino que de inicio debió sonarme a un concepto radical pro-ambientalista, o a una práctica retro para emular las costumbres de las abuelitas de tener variedad de plantas -comestibles o medicinales- en el patio del hogar. Ahora, tiempo después, he tenido oportunidad de masticar con más calma el término y comprender mejor lo que significa.

Sin haber entrado de lleno al tema, he hecho pequeños descubrimientos que me invitan con mayor fuerza a llenarme las manos de tierra para hacer germinar mis primeras plantitas. Las ayudas y recomendaciones son más que bienvenidas.

Empezando por lo práctico. Tenía una amiga que un día nos invitó a comer en su casa, y de su jardín tomó hojas de albahaca para cocinar. Tenía también yerbabuena, chiles, y no recuerdo qué otras tantas especies. Desde el punto de vista pragmático, tiene todas las ventajas tener a la mano ingredientes para tus platillos cotidianos, a la vez que llenas tu patio de verde.

Comida sana. Con tantas reformas que se nos vienen encima, no está demás asegurar algunos productos comestibles que no nos demanden dinero, y que además sean saludables. Pienso por ejemplo en jitomates, orégano, o unos elotes para autoconsumo. Insisto, no soy conocedora del tema, así que antes de elegir las plantas debo informarme sobre las condiciones que necesita cada especie para poder crecer.

Paciencia y perseverancia. En estos tiempos, la paciencia es una virtud en peligro de extinción. Las personas cercanas a la tierra necesitan ser pacientes y perseverantes para ser recompensadas con una planta o fruto de calidad. Entre tanta inmediatez, no me caería mal recordar que algunas cosas requieren su tiempo, como los brotes de un pequeño huertito.

¿Antisistema? En días pasados escuché a alguien decir que un huerto comunitario es un primer paso para dejar de darle nuestro dinero a las grandes corporaciones. No es que sea una táctica revolucionaria ni mucho menos, pero tiene lógica pensar que se disminuye la dependencia al sistema mercantil si se logra una producción suficiente para auto proveerse. ¿Será?

Motivo de convivencia vecinal. Este es el punto más esperanzador. No puedo dejar de hacer mención del proyecto Mejor Santa Tere, que entre sus actividades logró reunir a una comunidad en torno a un huerto comunitario, cuyo cuidado depende de ellos, y las cosechas también se reparten entre ellos. Y debo decirlo, también es uno de los referentes que más me inspiró a animarme con mi huerto propio.

Sin pretextos de falta de espacio. Últimamente he visto ingeniosas estructuras para plantas, algunas hechas con material reciclado, botellas, tubos de pvc, cajas de madera, pallets, etc, que optimizan el aprovechamiento del espacio para colocar las macetas incluso en forma vertical. Interesante echarle un ojo a las posibilidades.

Por último, comparto los vínculos a oportunidades próximas para acercarse a personas expertas en estos temas: un taller de huertos, un recorrido ciclista con información y la visita a huertos, tiendas orgánicas y más. Si conocen otros espacios, agradeceré que me los hagan saber.

Taller de Huertos Urbanos en Iteso, viernes 20 de septiembre. Para la comunidad universitaria y el público en general.

¡Recorrido ciclista!, viernes 21 de septiempre. Organiza Ecotapatío. Cupo limitado a 20 personas.

La Bioguía, en este popular sitio, más que técnica, se encuentran algunos diseños inspiradores para organizar las plantas de formas creativas y hermosas.

Esperemos que en unos meses veamos el avance de nuestro huerto. @karlagodin

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